Taquilalia

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¿Qué es la taquilalia?

La definición de taquilalia es un trastorno del habla que afecta a la fluidez y se caracteriza por una velocidad de habla rápida y la incapacidad de mantener el sonido, las sílabas, las frases y los patrones de pausa normalmente esperados mientras habla y, a menudo, otros síntomas como errores de lenguaje o fonológicos. Por ejemplo, la persona que lo padece acorta las palabras cuando habla o sustituye sonidos, por lo que es complicado entender lo que está diciendo. Tienen un lenguaje confuso y desorganizado y no son conscientes de la rapidez con la que hablan.

¿Cuáles son las causas?

Hay muy poca información genética sobre el desorden, algunos expertos creen que el desorden es causado por un funcionamiento anormal en el área del cerebro que controla la velocidad del habla, la planificación del habla basada en el lenguaje y los comportamientos de fluidez. Hay teorías que sugieren que la taquilalia también tiene un componente genético, que respalda la teoría de la función cerebral anormal. No hay una sola causa de desorden, y de hecho, puede haber causas médicas que son exclusivas del individuo.

Las condiciones que afectan la concentración pueden estar relacionadas con el trastorno de un individuo, e incluso puede haber algunos medicamentos recetados que se usan para tratar enfermedades o afecciones independientes que podrían provocar el desorden como efecto secundario. El uso de alcohol o drogas, como la marihuana/cannabis también puede influir en el trastorno.

¿Cuáles son las características de la taquilalia?

  • Las conversaciones son «demasiado rápidas» en función de una impresión general o una cuenta real de sílabas por minuto.
  • Lenguaje confuso y desorganizado.
  • Conocimiento limitado de su fluidez y problemas de velocidad.
  • Mejora temporal cuando se le pide que «disminuya la velocidad» o «preste atención» al discurso (o cuando se grabe en cinta).
  • La pronunciación errónea, arrastre de sonidos en el habla o eliminación de sílabas.
  • El discurso de la persona es difícil de entender.
  • Escritura descuidada.
  • Distractibilidad, hiperactividad o una capacidad de atención limitada.
  • Dificultades auditivas perceptivas.
  • Suena «desigual».
  • Tiene pausas demasiado cortas, demasiado largas o colocadas de manera incorrecta.

Taquilalia infantil

Antes de recibir tratamiento, es importante que el niño sospechoso de taquilalia sea diagnosticado con precisión. Es recomendable consultar a un logopeda para hacer el diagnóstico. El proceso de evaluación suele ser bastante extenso y puede requerir dos o más sesiones. También puede requerir contribuciones o informes de otros profesionales, como maestros del aula, educadores especiales, psicólogos o (posiblemente) neuropsicólogos. La evaluación obviamente debe incluir la consideración del problema de fluidez, pero también cualquier problema coexistente oral-motor, de lenguaje, pronunciación, aprendizaje o social.

Es una buena opción hacer una prueba de rendimiento académico (por ejemplo, matemáticas, escritura y lectura) para ver como afecta al niño académicamente la taquilalia, ya que puede tener dificultades en el aprendizaje debido a este desorden.

¿Cuál es el tratamiento?

Los tratamientos de la taquilalia se basan en:

  • Mejorar la autoconciencia del problema.
  • Aprender a autocontrolar el discurso.
  • Reducir la velocidad (p. Ej., Usando el habla sincronizada de la sílaba).
  • Regularizar el ritmo de habla.
  • Mejorar los patrones de estrés, incluido el volumen, tono y longitud de las vocales.
  • Mejorar la articulación.
  • Mejorar la coordinación fonorespiratoria.
  • Mejorar el conocimiento de las estructuras y sintaxis de las oraciones.
  • Secuenciar eventos y contar historias de manera coherente.
  • Mejorar las habilidades de comunicación social (por ejemplo el turno en la conversación).

La terapia para la taquilalia generalmente aborda los problemas que contribuyen primero al trastorno y después se focaliza directamente en la fluidez. Por lo general, uno de los primeros objetivos de la terapia es reducir la tasa de conversación, aunque esto puede no ser fácil de lograr. Algunos pacientes responden bien al «sincronizar» su discurso con un dispositivo de retroalimentación auditiva demorada (DAF). Otra técnica que se ha encontrado útil con los más jóvenes es usar la analogía de un velocímetro en el que el habla rápida está por encima del «límite de velocidad» y se dan «multas por exceso de velocidad» por exceder el «límite».

A menudo se debe enseñar a la persona a detenerse deliberadamente. Si la persona no sabe dónde detenerse, puede ser útil escribir algunas oraciones ininteligibles (o una grabación) que él o ella haya dicho realmente, primero sin espacios entre las palabras y luego con un espacio normal. Ver la diferencia a menudo puede ayudar a aprender a encontrar ubicaciones de pausa adecuadas.

Ejercicios para la taquilalia

Una técnica puede ser practicar primero el uso de expresiones cortas y altamente estructuradas (por ejemplo «Hola. Mi nombre es María. Vivo en Madrid. Trabajo en una panadería») y luego progresa a un lenguaje más normal ( por ejemplo, «Hola. Soy María. Vivo en la calle Alcalá, a tres manzanas de la panadería donde trabajo».) También puede ser útil aprender a exagerar las sílabas estresadas en palabras más largas y estar seguro para incluir todas las sílabas no estresadas (por ejemplo, «par-ti-cu-lar», «con-di-cio-nal» o «ge-ne-ro-si-dad»).

Algunos pacientes tienen muchos progresos al planificar tanto el contenido (el «qué») de un mensaje como la entrega (el «cómo»). Por ejemplo, el «qué» se puede enseñar como formular un telegrama (por ejemplo «El coche no arranca. Le doy al acelerador. El carburador se inunda»). El «cómo» se enfoca en completar las palabras pequeñas apropiadas (por ejemplo, «Mi coche a menudo no arranca después de estar parado por unos minutos. Le doy al acelerador varias veces antes de intentarlo nuevamente. A menudo, el carburador se inunda.»)

Cualquier técnica de terapia que centre la atención en objetivos de fluidez, como las sílabas más prolongadas o la respiración correcta, también pueden ayudar a la persona.

¿Qué diferencias hay entre taquilalia y disfemia?

Al igual que la disfemia o tartamudez, la taquilalia es un trastorno de fluidez, pero los dos trastornos no son lo mismo. La taquilalia implica interrupciones excesivas en el flujo normal del habla que parecen ser el resultado de una planificación del habla desorganizada, hablar demasiado rápido o a borbotones, o simplemente no estar seguro de lo que uno quiere decir. Por el contrario, la persona que tartamudea generalmente sabe exactamente lo que quiere decir pero no puede decirlo temporalmente.

Para hacer las cosas aún más confusas, dado que la taquilalia no se conoce bien, muchos de los que tienen taquilalia son descritos por ellos mismos o por otros como «tartamudos». Además, e igualmente confuso, la taquilalia a menudo ocurre junto con el tartamudeo.

Diferencias entre taquilalia y taquifemia

Suelen haber problemas al diferenciar estos dos trastornos ya que los síntomas son prácticamente los mismos. Para empezar, los dos son trastornos del habla que afectan a la fluidez, pero la diferencia está en que la taquilalia es una consecuencia o síntoma de la taquifemia La taquifemia se caracteriza por estar focalizado en la edad adulta y es consecuencia de la impulsividad involuntaria de la persona. Mientras que la taquilalia afecta sobretodo a niños.

Silvia Marín

Silvia Marín

AUTOR

Licenciada en logopedia y especializada en rehabilitación de daño neuronal. Actualmente trabajo como logopeda en una clínica de rehabilitación neuronal y en mis tiempos libres escribo sobre mi apasionante profesión.

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